Tras doce horas de actividad, cualquier escalón mal puesto es una trampa. Diseñamos entradas anchas, bancadas firmes para quitar crampones con seguridad y pasillos que aceptan mochilas grandes sin choques. Señales discretas pero claras llevan al cuarto de secado y al punto de hidratación. El guardarropa ventila con flujo cruzado para que guantes y pieles se recuperen. Esta coreografía amable libera la cabeza y devuelve dignidad al cansancio, preparando el cuerpo para la siguiente jornada sin fricciones inútiles.
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